Archivo 1/Ene/2010
Potenciadores cognitivos
Por Miguel Angel Veganzones - Noticias - 1 Enero 2010
El número de diciembre de la revista de divulgación científica Investigación y Ciencia (I&C) contiene un extenso reportaje sobre potenciadores del cerebro, fármacos diseñados para mejorar el rendimiento mental, sobre todo en sujetos que padecen demencias.
Estos fármacos están siendo consumidos cada vez por un mayor espectro de la población con el objetivo de superar las limitaciones físicas y potenciar las funciones cognitivas (atención, memoria, capacidad de planificación). Según I&C, estudios oficiales realizados durante el 2007 revelan que más de 1.6 millones de estadounidenses habría recurrido sin receta a estimulantes que exigen prescripción médica, en algún momento de los doce meses anteriores. Estudiantes universitarios y trabajadores apuntan a la necesidad de centrar su atención y a la necesidad de aumentar sus capacidades para poder competir en el mercado laboral actual, como las razones de mayor peso para consumir estos potenciadores cognitivos.
Los fármacos más usados son medicinas aprobadas para trastornos neurológicos como el metilfenidato, las anfetaminas, el modalfinilo o el donepezilo. Estas sustancias podrían mejorar el funcionamiento mental de las personas sanas, aunque los resultados son ambivalentes. El metilfenidato (Ritalin o Rubifen, Concerta y otros) y las anfetaminas (Adderal y otros) son estimulantes utilizados para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la narcolepsia (sueño incontrolable), el modafinilo (Provigil) es un estimulante de nueva generación para la narcolepsia y la somnolencia excesiva, mientras que el donepezilo (Aricept) se usa en el tratamiento de los déficits cognitivos del mal de Alzheimer.
El creciente interés por este tipo de fármacos suscita la necesidad de disponer de unas directrices éticas que aborden las cuestiones morales y sociales que emergen del posible uso masivo de estos potenciadores de la cognición. Así en el año 2002 nació una nueva disciplina, la neuroética, cuyas funciones son precisamente dar respuetas a estas cuestiones éticas.

